29 abr. 2010

El buen lenguaje

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Todo evoluciona, incluso el lenguaje, es cierto. El problema es cuando "lo" evolucionan sin sentido, sólo porque está de moda o porque alguien cree que suena más intelectual o interesante usando determinada palabra.
Les recomiendo dos recursos para leer sobre este tema de lenguaje. El primero es la columna de Amando de Miguel "Las modas y manías del lenguaje culto", publicado en el portal Libertad Digital. En ella plantea que a los intelectuales, políticos y profesionales en general (y yo incluyo a los periodistas) nos afecta algo así como un fenómeno del gregarismo, por el cual se tienden a usar palabras que no significan en sus orígenes lo que se quiere significar. Esta es la lista, imperdible, que detalla:
  • "conllevar", no en el sentido tradicional de "soportar" sino en el de "suponer".
  • "contundente", en el sentido de "óptimo, claro, definitivo, decisivo".
  • "estamos hablando", equivalente, más o menos, a "o sea".
  • "en función de", no en el sentido matemático, sino en el vulgar de "debido a".
  • "a día de hoy", equivalente a "hoy, ahora, actualmente".
  • "hace referencia", equivalente a "se refiere".
  • "referente", en el sentido de "modelo" o "ideal".
  • "básicamente", en el sentido de "fundamentalmente".
  • "preveer", en lugar del correcto "prever".
  • "ámbito", con preferencia a "círculo, espacio, aspecto, terreno, campo".
  • "por llamarlo de alguna manera" (no significa nada).
  • "en este sentido" (tampoco añade nada).
  • "a futuro", mejor que "en el futuro".
  • "a corto", una simplificación de "a corto plazo".
  • "moneda de cambio", para indicar un interés egoísta o ilegítimo.
Otro de los recursos que vale la pena tener en el Reader, para consultarlo frecuentemente, es el blog "Comunicar Bien". En una de las entradas se analiza el uso -casi siempre incorrecto- del verbo "adolecer".


Y luego explica: “Adolecer significa ‘tener algún defecto’ o ‘padecer algún mal’. Si decimos que «Rodríguez adolece de tacañería» o que «Peláez adolece de migraña», lo que queremos dar a entender es que el primero tiene el defecto de la tacañería y que el segundo padece cierto tipo de dolor de cabeza.
“Por ello es inapropiado decir, por ejemplo, «el equipo adolece de entrenamiento», «la educación adolece de financiación» o «hasta 1978 el país adoleció de una constitución adecuada» cuando quiere expresarse que al equipo le falta entrenamiento, que la educación carece de financiación o que el país no tuvo una constitución adecuada hasta 1978.


Pero lean el post completo, vale la pena.

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